Cuba: Crisis, transporte y desigualdad

Publicado el 7 de Enero, 2011 en www.lasillarota.com
Dime el color de tus placas y te diré quién eres

Escribo desde Cuba donde paso esta temporada de año nuevo. Al recorrer los centros históricos de sus ciudades (algunos ya renovados o en proceso de renovación) me siento como en un viaje al pasado, como si se estuviera dentro de un set cinematográfico que reproduce una realidad de hace cincuenta años.
Como muchos de los que han visitado la isla lo saben, lo anterior se debe en gran parte a los modelos antiguos de los escasísimos automóviles privados que circulan en la isla.
Pese lo arcaico de muchos carros, los que los tienen adquieren,   por ese solo hecho, un rango especial frente al resto de la población. Muchos vehículos dejaron de tener las refacciones necesarias   que venían de la URSS, y, aunque en La Habana circulan algunos autobuses de manufactura china (Youtong) adquiridos durante los últimos años, en el resto el país la situación es realmente crítica.
En mi recorrido por las carreteras semi-vacías que unen La Habana, Matanzas, Varadero, Trinidad y Cienfuegos, no vi un servicio eficiente de transporte colectivo… Como consecuencia,   hay   mucha gente pidiendo auto-stop  (Lo cual no representa ningún peligro ya que el índice de criminalidad en el país es realmente bajo).
Pero además de la gran diferencia que existe entre los que tienen automóvil y quienes no lo tienen, en Cuba las capas sociales se hacen evidentes no sólo por la condición de los autos sino también por el color de las placas. En mi viaje no he visto patrullas, pero sí varios retenes en las carreteras que sólo paran a los coches con “chapas” de menor categoría.  A continuación, la   descripción de los diversosestratos castas de autos:
1) Placas amarillas- coches viejos (anteriores a la Revolución).- Sus propietarios son particulares que también deben ser mecánicos excepcionales, o más bien magos que logran que estás piezas de museo puedan seguir circulando. Si bien es cierto que muchos   están descarapelados y muestran el color de la lámina, otros más están adornados y   pintados de tonos llamativos transmitiendo una especie de “orgullo tropical” en la decoración.
2) Placas amarillas- coches nuevos.– Sus dueños son particulares que se han beneficiado con divisas obtenidas de sus “misiones al exterior”. Muchos de ellos son deportistas o músicos.
3) Placas azules.- Son los flamantes coches del Estado que circulan con un carácter casi-ofensivo para los otros. En su favor tienen la obligación de que, si no viajan con ningún otro pasajero además del conductor, deben pararse para llevar a personas que piden aventón. En ese sector están incluidos los taxis, que por el altísimo costo de sus tarifas, son utilizado de forma casi-única a los turistas…Como los demás trabajadores de este atractivo sector, estos choferes están en una posición excepcional y se han beneficiado notoriamente del desarrollo del turismo. Pueden recibir, en una sola propina de cinco dólares,  lo equivalente a una cuarta o quinta parte de su salario mensual. En general se trata de individuos muy preparados   que han abandonado la práctica profesional para insertarse en lo que ahora resulta mucho más redituable. Son grandes conversadores y los hay tanto críticos como defensores del régimen   Por lo que escuché, tanto de ellos como de otras personas, tengo la impresión de que, a pesar de las asfixiantes restricciones y el discurso único de los medios de comunicación masiva y en contraste con lo que observé en una visita a la isla que hice años atrás, en la plática personal y cotidiana la población no se siente atemorizada ni coartada para expresar libremente sus opiniones.
4) Placas rojas- coches en buen estado.- Para la renta del turismo. Nos recuerdan constantemente que en este país los turistas y los que trabaja para ellos tienen un estatus superior al de la mayoría de la población.
5) Placas naranjas.- Técnicos y profesionistas extranjeros. Esta distinción tuvo sus orígenes en el gran número de empleados soviéticos de alto rango que en su momento trabajaba en Cuba. Ahora estos coches pueden pertenecer a compañías que están invirtiendo con el gobierno (siempre en una proporción no mayor del 49%), en diversas áreas como el turismo (es el caso de las españolas ), la extracción de petróleo (como las canadienses) o la preparación para el cultivo en el campo (algunas israelíes).
6) Placas marrones.- Coches nuevos y en buen estado. ¿Qué esperar?   Son los de los funcionarios gubernamentales.
7) Placas negras.- Impecables. Son los diplomáticos.
8) Placas verdes obscuras.– Exclusivas de militares.
9) Placas verdes olivo.- Una clara minoría. Tienen el color del traje de los guerrilleros y conservan el olor de la selva. Son las del Ministerio del Interior. Se dice que, en algunos de estos coches, viajan Fidel y Raúl.
Como los lectores(as) podrán darse cuenta, la atención en las placas en Cuba no es meramente un ocio turístico sino que permite, hacer un análisis fast-track de la estratificación, ya que, sin mayores recatos, ellas exhiben las condiciones de ingresos, poder e influencias de los grupos más privilegiados.
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