Comercio sexual y discriminación laboral en anuncios y solicitudes

Publicado originalmente en: http://www.lasillarota.com (14 de octubre de 2011)

Hace unos días,  el  Universal informo sobre su decisión de prohibir los avisos de anuncios de comercio sexual para no favorecer el tráfico de mujeres y de menores de edad que se ven forzados a prostituirse. Este ejemplo fue seguido después por otros periódicos que se hicieron eco así de las asociaciones civiles dedicadas a la protección de las víctimas. Los argumentos para tomar esta medida no se fundamentaron en discursos de corte puritano sino a la preocupación de proteger a la población más vulnerable.

La lectura de esta noticia me hizo pensar en otros anuncios que se publican cotidianamente en nuestra prensa y donde se aplican abiertamente las formas más abiertas de discriminación   Aunque estos avisos   son en pocos sentidos comparables a    los grupos de delincuencia organizada dedicados a la trata de personas y no debieran ser objeto de la misma condena,   no está demás aprovechar el momento para analizar la naturaleza de muchos solicitudes que atentan contra los más fundamentales derechos de igualdad en las oportunidades de empleo.

En términos generales estamos tan acostumbrados(as) a ellos que nos resultan aceptable que sin ninguna justificación por delante, en vez de hacer énfasis en los   atributos de preparación y experiencia, lo que se busque sean mujeres con edades y características físicas específicas para hacerse cargo de la labor de secretarias, recepcionistas y otros trabajos.

Un vistazo rápido a los periódicos de esta semana me permitió detectar varios de ellos: Una tienda de autoservicio mayorista que busca demostradoras “ de “ 18 a 30 años” y “ con talla 5-7”.; una joyería que solicita una empleada menor de 32 años y que “ delgada y atractiva”, un trabajo como recepcionista de un restaurante para el cual se considera   indispensable que las candidatas cuenten con “ excelente presentación” y también se ajusten a las tallas de ropa antes señaladas.   Yo me pregunto ¿con qué argumentos podemos combatir el acoso sexual cuándo se permiten estos anuncios?

Desde luego la discriminación por edad también se ejerce en los trabajos de hombres como los que buscan un “auxiliar de almacén” de sexo masculino que deba estar entre “20 y 32 años. Los varones desempleados suelen tener pocas oportunidades de aplicar a un puesto que tenga que ver con labores secretariales   (incluso ésos siempre aparecen en femenino). También es frecuente que, en muchas solicitudes de empleo, los puestos se restrinjan a hombres casados y mujeres solteras o a estudiantes provenientes de universidades privadas.

En el colmo de la distinción de las características por sexo se encuentran el trabajo de edecanes. En un mismo anuncio, una empresa solicita requisitos diferentes para hombres y mujeres. Los primeros deberían de estar preparados y contar con una experiencia previa mientras a las segundas no se les exige alguna práctica sino ser menores de 26 años, tener cierta altura y que se ajusten a las tallas de ropa “extra-slim” que ya hemos mencionado.

Desde luego no todos los anuncios dejan a un lado las exigencias de preparación  y actitudes frente al empleo, para enfatizar la juventud  y el género. En el lado positivo , me encontré  con “el de Turín que, “ sin importar edad” “ busca gente emprendedora . ,el de una Banda Sinaloense ( a la que me quedé con deseos de escuchar ) que “ solicita músicos y cantantes no importa sexo” y la de otras empresas que, sin especificar el giro, buscan auxiliares administrativos con “ sexo y edad indistinta” y “ hombres y mujeres con capacidad de liderazgo”.

Ojalá el debate actual en torno a las repercusiones de algunos “ avisos de ocasión “ sirva también para llamar la atención sobre la naturaleza tan abiertamente discriminatoria de otros más .No me parece viable que las acciones para limitar la forma en que se redactan estas solicitudes, pueda surgir de un solo periódico o grupo editorial al cual le resultaría contraproducente económicamente hablando restringir las inserciones pagadas. Entiendo que sacrificar a estos anunciantes    equivaldría a hacerse una especie de   “harakiri”.

Para que estas medidas se cumplan en forma generalizada debieran aplicarse de manera obligatoria en todos los medios, y para ello necesitamos hacer un llamado a la sensibilidad de la ciudadanía, fortalecer las labores del CONAPRED  y exigir que actúen con responsabilidad y eficiencia     las instancias  responsables de vigilar el cumplimiento  de igualdades en las oportunidades de empleo por parte de contratantes. Es importante que lo anterior sea atendido desde el proceso inicial en especial en la publicación de los anuncios que son la cara más visible de prácticas de exclusión cotidiana basadas en    prenociones sobre las capacidades de los empleados(as) en las distintas etapas de su vida, en prejuicios sobre lo que es propiamente femenino o masculino, y en evaluaciones que suelen vincular la “buena presentación “ con características físicas como el color de la piel y la altura de los solicitantes.

En la medida en que sigan apareciendo de forma habitual, estas  cuestionables concepciones se difunden y se viven como realidades aceptadas por todos (as) y los valores a ellas asignadas   se reproducen exponencialmente tanto en la vida organizacional como en la sociedad en general.

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