Las ciencias sociales, el FCE y el exilio español en México. Gina Zabludovsky

Las ciencias sociales, el FCE y el exilio español en México

Gina Zabludovsky Kuper

2 octubre, 2014

El Fondo de Cultura Económica (FCE) cumple ahora sus 80 años, lo cual tiene un gran significado para todo el mundo de las letras y en particular para las ciencias sociales. A esta conmemoración se aúna la de los 75 años del exilio español en México cuya contribución fue fundamental para el despegue del FCE, el Colegio de México y otras empresas culturales.

Al respecto, conviene recordar que, durante la década de los treinta, América Latina no contaba con ninguna empresa editorial propia de dimensión industrial. A pesar de que gran parte de la producción editorial del hemisferio se llevaba a cabo en Argentina, -donde más se había sentido la influencia de la Revista de Occidente editada en España por José Ortega y Gasset- ésta también se realizaba a través de las sucursales de las grandes casas españolas. Ante esta situación y precipitado por la negativa de editoriales españolas para producir en México, en 1934 Daniel Cossío Villegas funda el FCE con el propósito de producir textos de apoyo a la docencia universitaria en ciencias sociales. Como lo señala Laura Moya, la editorial se inicia con obras de economía y posteriormente crea las colecciones de Política y derecho (1937), Sociología (1939),Filosofía (1942), Antropología (1944) y Ciencia y tecnología (1945).

Hacia finales de 1938, el FCE sólo había impreso 16 libros, pero a partir de 1940 empieza un periodo de expansión gracias al trabajo que desarrollarían los intelectuales recientemente exiliados en México, quienes se involucran activamente como responsables de las distintas secciones. La edición y corrección de libros estarían a cargo de cuatro españoles y un mexicano. Así, José Medina Echavarría sería responsable de las obras de sociología, Javier Márquez de economía, Wenceslao Roces y Ramón Iglesias de la de historia, Manuel Pedroso y Vicente Guerrero de política y derecho, Juan Comas de antropología y José Gaós de filosofía.

El dinamismo que imprimieron a la labor intelectual los refugiados fue sobresaliente. Entre 1939 y 1946, la sección de sociología publicaría 41 obras y, como lo apunta Enrique Krauze en su texto “El Fondo y Don Daniel”, en 1947 ya era la editorial con mayor prestigio en América Latina con sucursales y ventas en Argentina, Uruguay, Perú, España, Colombia, Brasil, Chile y Venezuela.

Esta notable productividad y difusión descansó en gran medida en los traductores, quienes, como observa Víctor Alarcón, eran los “auténticos obreros culturales del FCE”. Muchos de ellos tenían una rica experiencia acumulada como responsables de la traducción de la Revista de Occidente, o bien, como en el caso de José Gaos y Eugenio Imaz, en Editorial Cenit(encargada de divulgar el pensamiento marxista en España).

Uno de los intelectuales españoles que estuvo intensamente involucrado en las tareas del FCE fue Manuel Sánchez Sarto (1897), quien había sido gerente de la Cámara del libro de Barcelona y de la Editorial Labor que -junto con Aguilar y Espasa Calpe- dominaba el ámbito de las ciencias sociales en el mundo de habla hispana. Este economista, abogado y filósofo republicano que había estudiado en Alemania, llega a nuestro país en 1939 y una de sus primeras tareas fue la traducción de la obra de Max Weber Historia económica general, publicada por el FCE en 1942.

Dos años después la editorial daría a conocer Economía y Sociedad, a partir de la versión alemana de 1922, una tarea titánica que se hizo posible por el empeño y coordinación de José Medina Echavarría. La publicación de esta obra fue la primera traducción que se llevaría a cabo en todo el mundo, ya que se trataba de una época en la cual el pensamiento de Max Weber era relativamente poco conocido en países como Francia, Inglaterra y Estados Unidos (de hecho la edición en inglés aparece  veinte años después). Durante el mismo periodo, Wenceslao Roces traduciría El Capital de Carlos Marx y- como lo ha observado Laura Moya- también se publicarían obras de Mannheim, Tönnies y Alfred Weber a las que posteriormente se agregarían autores como Comte, Linton y Znaniecki.

El catálogo de la sección de sociología, incluyó biografías de los padres fundadores como Durkheim, Pareto y Veblen y el afán de contar con libros accesibles en español, también se hizo extensivo a otras colecciones como la de política y derecho, donde parecieron textos sobre Burke, Locke, Hobbes, Paine y Milton.

Afortunadamente para las ciencias sociales, el interés del FCE por dar a conocer la obra de nuestros clásicos continúa presente hasta la actualidad. Como lo dijo Juan Villoro en su alocución en la ceremonia de conmemoración, muchas de las  publicaciones de esta editorial se caracterizan por ser “libros pacientes”, que a diferencia de la lógica de los bestsellers, perduran  a través de los años.

Con este perfil, el FCE cumple sus 80 años circulando “nuevas” obras de nuestros clásicos. Durante el 2014 se publica la “granSociología” de George Simmel, la primera versión en español de la totalidad del libro The Established and the OutsidersdeNorbert Elias y John L. Scotson, y una nueva edición de Economía y sociedad de Max Weber.

Por estas razones, podemos afirmar que, con el aniversario del FCE, también hoy las ciencias sociales están de fiesta.

También consúltese en: http://www.comecso.com/?p=4225

Twitter:@ginazabludovsky

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